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Antú y Cuyén- Leyenda - Mapuche - «Misterios»

Pamela - 19/10/2010 10:39 horas  Comentario(s) Enviar la noticia por emailEnviar Noticia

Al principio, Nguenechén (Dios mapuche) creó una pareja de enamorados para que reinaran sobre el país mapuche: Antú (el sol) y Cüyén (la luna).

sol-luna-leyenda.jpg

 

Cuyén, de carácter suave y corazón dulce y tierno, atendería las necesidades de mujeres y niños y Antú se preocuparía por los hombres.

Con el correr de los años el afecto de Antú por su amada se fue enfriando. Fue así como se distanció cada vez más de Cüyen, hasta el punto que uno salía de noche y el otro de día.

Cüyén sufrió mucho este abandono, pues lo seguía amando intensamente, y caminaba pálida y triste en las noches silenciosas, acariciando con sus tenues rayos de plata los amancayes, las mutisias, los bosques de pehuenes y cohiues.

Un día Antú, al atardecer se encontró con Collipal (estrella de la tarde, “Lucero”), de quien se enamoró locamente, olvidándose por completo de su antiguo amor por Cüyén.


Un día de primavera, cuando los rayos de Antú comenzaron a calentar la tierra y hacían abrirse las flores, fijó su mirada en una grácil doncella pehuenche de hermosura sin igual y quedó hechizado por sus encantos. La raptó y se la llevó al firmamento para hacerla su compañera. Le puso por nombre "Collipal" (astro dorado). "Lucero" la llaman los blancos. Desde entonces se los ve juntitos a la madrugada y al atardecer de los días despejados.

Fue también en un crepúsculo que Cüyén descubrió a Antú y Collipal juntos y comprobó que estaban enamorados.

Fue tanto su dolor y pena, que lloró las lágrimas acumuladas durante largas noches de tristeza y sufrimiento solitario, que fueron cayendo sobre la mapu (tierra) y formaron los lagos y ríos del sur, que tienen la pureza clara y profunda de la “Ñuque Cuyén ” (madre luna).

 

 

lago-sur-foto.jpg

 

En las noches claras y serenas se refleja Cüyén en sus cristalinas e insondables aguas, con su amor eterno no correspondido.

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